ROBLEDALES DE LOS LLAMOSOS
En Los Llamosos vamos a ver una importante extensión de repoblación de Pinus pinaster (negral), en competencia con el Quercus pirenaica (rebollo) que generalmente ocupaba estos terrenos que se dedicaban a pastizales.
Prueba de ello es que en el municipio de Quintana Redonda había, en el año 1954, 4177 hectáreas de rebollo y encina y 1756 Ha de pinar. En 1979, los primeros se habían reducido a 3446 Ha, mientras el pino había subido a 3318 Ha.
Estas especies conviven bien, ya que ambas tienen preferencia por los suelos arenosos y niveles de humedad y temperatura similares, admitiendo el negral suelos con deficiencia de materia orgánica. El rebollo contrarresta la acidificación del sueo producida por las acículas (hojas) del pino.
El rebollo supone una buena protección del suelo y tiene gran resistencia al frío por lo tardío de su brote primaveral.
En El Hontarrón se encuentra un pequeño enclave que se salvó de la repoblación y ha quedado como pequeña muestra de lo que eran los terrenos que simultaneaban la ganadería lanar con la obtención de leña.
Podemos ver rebollos centenarios desmochados para obtener leña, bellota y sombra donde sestear el ganado, combinando su potencial regulador de la humedad del suelo y potenciando pastos frescos hasta fechas avanzadas del verano.
Vemos en el ángulo NE jóvenes rebollos gestionados como se hacía en aquella economía. En el lado norte podemos ver las tainas derruidas: todavía se aprecia la estructura rectangular, con un corral orientado al sol de mediodía y, adosado a él, la majada, con poca altura para conservar en invierno el calor que generaba el propio ganado y sin ningún hueco al norte para protegerse de los fríos vientos invernales.